Después de varios meses sin escribir un solo post, ya que estoy en medio de unas oposiciones que se han llevado mi tiempo y mi inspiración, ha bastado el anuncio de una convocatoria inminente para que, no solo empiece a agobiarme de verdad, sino que de repente me hayan entrado unas ganas terribles de hacer cualquier cosa que no sea estudiar. Básicamente, lo que me ha venido ocurriendo toda la vida. La última vez que aprobé un examen me tiré las dos semanas siguientes pintando la reproducción de un cartel de Alphonse Mucha en acrílico sobre lienzo para quitarme el mono.
Por ello siento la necesidad de buscar un ancla con mi vida real, un asidero al que agarrarme para no perderme en el abismo insondable del estudio de los temas. ¿Exagerado? no lo creo. El que haya opositado alguna vez ya habrá experimentado cómo los relojes empiezan a moverse a velocidades cambiantes, cómo los días se alargan o encogen, como si un poltergeist se hubiese instalado en casa e influyera caprichosamente en el transcurso del tiempo, en nuestro estado de ánimo e incluso en nuestras relaciones personales.
En definitiva, quiero que el blog sea mi ancla con vosotros y el pasaje por el que transportarme de vuelta a mi vida normal cuando, después de días y días, el mundo del estudio me abstraiga de mi propia vida. Me he hecho el firme propósito de seguir cultivando mi pequeña parcela de realidad y quiero seguir compartiéndola con vosotros. Se lo debo a los que no dejan de preguntarme con interés cuándo publicaré mi próximo post y entran con frecuencia para comprobar si he publicado algo nuevo. Para ellos van dedicados mis próximos (y optimistas) posts.
Con mi bolso y mis apuntes a todas partes!!!
|